miércoles, 1 de septiembre de 2010

SOLEDAD Y ANGUSTIA EN EL INICIO SEXUAL GAY


BUENOS AIRES .- La soledad, la culpa, la angustia y la condena social y familiar son algunas de las dificultades por las que atraviesan los jóvenes que se inician sexualmente con otra persona del mismo sexo, según distintos especialistas.

"En la homosexualidad estamos hablando de un proceso solitario, culposo y vivenciado generalmente como vergonzante", explicó a Télam el psicoanalista Jorge Garaventa, especializado en temáticas sexuales.

Según Garaventa, este debut sexual es más complejo que la primera relación entre jóvenes heterosexuales, debido al rechazo y condena social y cultural que aún pervive y a la dificultad interna que tienen algunos personas para asumir la identidad homosexual. En este marco, el psicoanalista destacó que "más que hablar de la iniciación homosexual, debemos referirnos a las formas que obliga la discriminación social a que el homosexual ejerza su sexualidad ya desde sus inicios".
A partir de esta premisa, señaló que la iniciación sexual en la persona homosexual "se supone doblemente traumática, habida cuenta que es precedida de una asunción de la identidad homosexual, que implica la aceptación, condenada socialmente, de que su deseo se dirige a alguien de su mismo sexo". El modelo tradicional heterosexual, legitimado en la sociedad, deja en la absoluta soledad y vulnerabilidad a quien desea a alguien de su mismo sexo, sobre todo en la adolescencia, cuando todo es más difícil, para luego condenarlo a través de la humillación y discriminación. Esta situación lleva a que haya gente que, por no sentirse rechazada, oculte o reprima su deseo sexual.
De este modo, la iniciación sexual en estos casos está muy condicionada y obstaculizada, lo cual plantea que no haya una edad definida y generalizada de iniciación homosexual como se puede dar en adolescentes o jóvenes heterosexuales, sobre los cuales hay estudios y estadísticas.
En palabras de Garaventa, la iniciación de los adolescentes homosexuales "suele ser un momento de doble conflictividad, ya que a la falta de permiso social para ejercer libremente la sexualidad se le agrega lo 'inadecuado' de la elección del objeto".
En este plano, contrapuso la situación de los jóvenes heterosexuales, que se "muestran socialmente en pareja y hasta podemos pensar que suelen contar con redes informales de pares que acompañan la iniciación con información previa".

Por su parte, el especialista Gustavo Girard, coordinador del área clínica del programa de Adolescencia de la UBA, del Hospital Clínicas, señaló que la proporción de homosexuales que van al consultorio de ese centro de salud "es muy bajo".

"Cuando se animan a verbalizarlo es muy posterior a la adolescencia, no obstante se puede dar el debut en ese momento, pero no quiere decir que se lo revelen a la familia o a su entorno", añadió. El experto destacó que "no tenemos estudios sobre la iniciación sexual en la homosexualidad pero según las investigaciones de otros países se da más o menos igual que la iniciación heterosexual".
Un aspecto que remarcó Girard es la presencia de "madres que piden que el médico interfiera en la orientación sexual del hijo" y precisó que "es frecuente la consulta de padres o madres de chicos especialmente varones que no cumplen el rol estereotipado del varón".

"Este es un prejuicio o mito", dijo tras remarcar que "el chico tiene que hacer un recorrido y buscar su propio camino".
"No se puede hablar de un momento de definición de la orientación sexual, unos se definen en la adolescencia y hay cuadros muy ocultos que se revelan en la adultez o nunca; pero hoy es menos frecuente porque está más permitido y hay menos ocultamiento", dijo.
Girard enfatizó que "la sexualidad es algo que se va construyendo" y remarcó que en la homosexualidad no hay conflicto con la identidad, porque tanto un varón como una mujer que sienten atracción por el mismo sexo, mantienen plenamente su género masculino o femenino.
"El problema de la identidad es cuando se siente que uno está en un cuerpo equivocado, como el travestismo o transexualidad, que son situaciones menos frecuentes", sostuvo. Para Jorge Raíces Montero, psicólogo de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA), hay dos pautas básicas que intervienen ante la definición sobre la orientación sexual, una es "el bagaje 'psi' con el que viene la persona y otra es el entorno, es decir el medio, la familia, la escuela, los amigos".
En este marco, y al referirse específicamente a la homosexualidad, el especialista destacó que "si la persona tiene una base 'psi' de permiso, no le va a importar lo que diga el entorno aunque le dificulte su desarrollo".
"Pero si tenemos -continuó- instalado internamente el 'no permiso', no va a poder expresarse o va a ser muy dificultoso, aunque tenga un entorno permisivo; se expresará tal vez a los 30 años". De esta manera, centró el problema fundamental en la necesidad de que esté dado el permiso interno, "una persona sin permiso interno, frustrado y con un entorno que lo sanciona, nunca vivirá su sexualidad, siempre sentirá culpa y dificultad".

En cambio, "a una persona con un permiso interno interesante que considera que lo que siente es sano, y con un entorno adecuado, no lo para nadie; se va a expresar a través de la sexualidad y de todo lo que realice, tiene libertad hasta para equivocarse", destacó.

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